martes, 21 de octubre de 2014

QUERIDO PAPITO ...

Te echo de menos, querido papito. Era pequeña y curiosa. Un día, mi abuelo Armando estaba en su escondite secreto armando una caja negra para usarlo como proyector, me quedé sorprendida con el ingenioso invento. Él era un tipo que le gustaba crear y arreglar cosas; era multifacético, bromista, detallista y de buen sazón.

Era una persona que mostraba bondad y humildad, le gustaba servir a los demás y siempre con sus valses y boleros se vacilaba al compás de la música. Tocaba el piano, la guitarra y era devoto del Señor de Luren.

Al ver ese proyector, sentía la curiosidad de saber cómo lo había armado y él lanzó una frase sabia en ese momento - “El ser humano debe aprender a utilizar su creatividad, aprender a seguir sus instintos con mucho tino” – palabras memorables que llevaré en el recuerdo, nunca olvidaré sus consejos, su psicología al observarme, su buen criterio y análisis, sus hermosas cartas que le escribía a mi abuela, sus dibujos y cuadros, su delicioso ceviche, su tremendo tiradito de pejerrey y el gran afecto hacia su familia.

Te extraño demasiado y no pude decirte lo importante que eres para mí, pero en mis oraciones te demuestro que me haces mucha falta y te agradezco por ser ese ángel que me cuida a diario, por ser esa luz que me alumbra cuando estoy decaída. Abuelo mío, cada vez que me pongo mal o siento que he fracasado, recuerdo tu nombre y tus enseñanzas y eso hace que yo vuelva a tener ganas de luchar, mi optimismo nunca muere. Gracias.

“Ser periodista consta de valentía e ingenio” – frase que me alentaba a seguir con la carrera. Tú sabías para lo que servía y no te hice caso. Me di cuenta tarde. Lo único que puedo decirte es que tenías razón, sirvo para PERIODISMO. Reitero, gracias por apoyarme a elegir. Fuera de lo económico o lo material, tus palabras formaban mi destino.

Aprendí de ti el hábito de la lectura, el arte, la música y la escritura. Aún recuerdo cuando estabas en la sala y tocabas tus valses con el piano o agarrabas la guitarra y sin saber teoría musical y tan solo usando tu instinto, podías sacar una melodía. Es no es todo, te levantabas a las 4:00am para realizar diversas actividades. Te ibas a la famosa “CACHINA” para comprar cosas y luego las arreglabas o estabas en la sala pintando algún interesante cuadro.

Nos servías el desayuno temprano, te fascinaba ver el fútbol o las series de tu época, te ibas a la MINKA para conseguir pescado fresco para prepararnos ricos potajes, hacías tus deliciosas mazamorras de piña o naranja, comías tu rico mango o ponías Jorge Negrete o Pedro Infante en tu antiguo tocadiscos, cómo no recordar esos momentos gratos, contigo.
Ica, un lugar para recordar. Tenías una casa hermosa donde jugábamos con el sapo o la canchita de básquet; te ibas al Club, tu lugar favorito. Te reunías con mi tío Pedro y tenías tu pequeño huerto y así, son tantas cosas que recuerdo desde que tuve conciencia.

Eres mi ejemplo a seguir. Quise decírtelo y mediante este escrito deseo que sepas que te adoro demasiado. Cuando escribo para ti, siento nostalgia al no tenerte a mi lado. Mis lágrimas caen pero sé que en el cielo junto a Dios estás feliz, no lo dudo.

Hoy, 21 de Octubre es un día para recordarte con felicidad. Sé que deseas que te recordemos de esta manera mi abuela, tus hijos, tus nietos, tu bisnieta y tu familia. Te decían “Budincito” de cariño, querías mucho a mi tía Chela y eras un hombre de buenos sentimientos.

Gracias por todo lo que nos has enseñado, por los valores inculcados y por mostrarnos que el ser humano debe luchar por sus sueños, que uno no debe de decaer y que lo importante en esta vida es vivir con felicidad. A pesar de la enfermedad que tuviste, nunca perdiste la batalla; todo lo contrario, tenías más ganas de vivir y esa acción es la de un héroe.

Te escribo con devoción, te escribo porque este mensaje no solo me sirve a mí sino también deseo compartirlo con los demás, con los que me rodean y deseo que sepan que hoy te dedico esta columna, es porque gracias a tus consejos puedo luchar por mis sueños.

No es cuestión de cursilería, las personas ya no poseen sensibilidad y a veces solo se dejan llevar por la cruda realidad y no se ponen a pensar que están obrando mal. A veces, somos de oídos sordos y palabras necias, no nos damos cuenta que no hacemos nada para cambiar nuestra conducta interna. Nos enseñaste la importancia de la unión y no podemos negar que es el núcleo para conservar la confianza y la comunicación en familia.


Siempre tendré presente la lección brindada y esta servidora lo difundirá con orgullo, pues este mensaje sirve como reflexión para crecer como persona. Te llevaré en mi corazón y nunca me olvidaré de tus sabios consejos. Sin más que decir, gracias querido papito.


                                                               Mi fortaleza prevalece gracias a tu luz divina”


                                                                                                        ÁNGEL CAÍDO

                                                                                                              


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