viernes, 6 de diciembre de 2013

EL FANTASMA DE MI PADRE

Intento recordar el último adiós, el último beso, el último abrazo y el último suspiro. Tu tan callada y resignada, confesaste.

"Lo siento, debes dejarme volar. No me ames que no te merezco, lo nuestro no puede continuar" - con voz entre cortada, me besaste con tanta pasión y luego te marchaste.

Todo sucedió tan rápido que solo tuve que tomar la decisión de la resignación. Okey, te perdí sin necesidad de firmar mi defunción o mi divorcio, solo sé que dentro de tu corazón está la marca de nuestro amor.

Pasarán los años, yo encontraré a otra persona pero tu imagen seguirá intacta, evitando que otra persona ingrese a mi corazón, solo deseo volverte a ver por un segundo más. Caminaba por la calle San Lorenzo e ingreso al primer bar que observo, le pido al mozo que me sirva el trago más fuerte para decaer lento ante mi depresión, hoy, no deseo recuperarme solo deseo dejarme llevar por la nostalgia.

"Estas cojudo" - un anciano se acerca a mi y yo sorprendido, volteo y él sonriente se sienta a mi costado.

"Disculpe, deseo estar solo" - le contesto con ganas de largarlo.


"Lo siento, no lo haré. Tienes un semblante de muertoviviente y se nota a leguas que tienes ganas de suicidarte, imagino que es por una mujer y de seguro que deseas ahogar tus penas como todos. Algun día, me lo agradecerás, seré franco contigo tu decisión es de cojudos, además, el amor es una perversión cuando conoces a la persona en la cama luego todo cambia, los primeros meses son fantásticos pero cuando pasan los años, es ahi donde viene el aburrimiento, las peleas entre otros problemas que afectan la relación. Si tu relación es a pruebas de balas podrá superar la rutina porque es ella, quien mata al amor" - le pide dos vasos de whisky al mozo y con voz irónica le dice que mi vaso sea el más poderoso para desahuevarme, luego, el trata de animarme sin necesidad de pedirme nada a cambio.

Gracias, sus palabras son intensas - tomé un poco de mi cerveza.

Vamos, amigo. La vida da vueltas y vueltas, nada dura para siempre y si dura es por suerte que se yo.
Hoy en día, el amor eterno ya no existe porque estamos en un mundo donde este sentimiento ha cambiado por completo, estas con una personas y duras poco porque cada día empeza a morir algo entre ustedes, la magia del enamoramiento y la cosecha pasa a un lado y todo se vuelve frío. Acaba tu whiky, tómalo al seco y no te me emborraches (sonríe).

Después de tomarme el whisky, el señor se va. Corro para preguntarle su nombre pero desaparece como el polvo, me dirigo hacia el mozo que nos atendió y me dice que estaba loco y yo en shock le describo  al tipo y él vuelve a contestar que no ingresó ningún señor con esas características, entonces, yo quedé estúpido por mi alucinación y tuve que salir del local.


Llegué a mi casa y su cara estaba impregnada en mi memoria pero no logro recordar su nombre, entonces, me siento al sofá, cojo un cigarrillo y luego prendo la televisión sin poner atención lo que estaba dando en la aburrida pantalla. Suena el teléfono.

"Robert, murió papá" - era mi hermana Eliana.

Salí de inmediato a la casa de mis padres y al llegar encuentro a mi madre desesperada, en el cuarto estaba mi hermana, me acerco a la cama y ahi estaba mi padre y al ver su rostro y sus prendas, mi mente retrocedió al recuerdo del bar y de pronto, logro reconocer que era mi papá.

Yo no era muy amigo de mi padre, siempre lo traté con frialdad porque de niño sufrí mucho por su ausencia, siempre estaba lejos y no lo lograba adaptarme, era necesario su cariño pero trataba de evitar decirle que lo necesitaba. Esa noche, él estuvo conmigo en aquel bar, me aconsejaba de no cometer una locura es por eso que la gente no lo miraba, solo yo lo hacía, ni el mozo logró sentirlo.

Él estaba tirado en la cama, pálido, muerto y nauseabundo, al verlo de esa manera, lloré como nunca he llorado, supe que el me protegía en ese momento atroz de mi vida y era un pacto entre padre e hijo de sentirme bien, no sé si era una señal, ni sé porque sucedió y al sentirlo de esa manera comprendí que no valoré los pocos minutos a tu lado.


"Robert, tu padre te amaba demasiado" - la voz de mi madre querïa hacerme llorar, una vez más y yo quedé sin palabras, solo quede callado ante tanto dolor.


Al dïa siguiente, lo enterramos. Cuando quise despedirme de mi familia, apareciste tú, no supe que decir en ese momento solo escuché tu voz diciendome que lo sentías y yo estaba tranquilo. Luego, me contaste que habías conversado con mi padre antes de fallecer y yo no sabía nada, al enterarme tu me cogías la mano y me recalcabas que sea buen hombre, que no querías perderme, que era necesario que luche por las cosas que amo y que no olvide nunca que hay personas que me aman.

                                                                                                     ÁNGEL CAÍDO
                                                                         

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